
Antes de contarte todo lo que sé para que puedas diseñar tu propio álbum de bodas de la forma más profesional posible, quisiera hacerte algunas aclaraciones:
Diseñar un álbum de bodas es una tarea compleja, más de lo que parece ya que, no solo se trata de mostrar imágenes bonitas, sino que hay que contar una historia de forma que tenga sentido.
La idea es que si mostramos el álbum a personas que no estuvieron en la boda, puedan contemplar y entender sin problema cómo se fueron desenvolviendo todos los acontecimientos que tuvieron lugar durante el día. Y hay muchísimas cosas a tener en cuenta para hacerlo correctamente.
Algo importante antes de empezar: voy a usar con frecuencia la palabra “pliego” que es la suma de la página izquierda y la página derecha. Es decir, cuando abrimos un álbum por la página que sea, lo que tenemos delante es un pliego. No confundir con el pliegue que es la línea central por donde cierra el álbum.
Imagina que tengo un álbum cuadrado de 30×30. La abro y me encuentro con un pliego de 60×30.
Diseñar tu propio álbum de bodas te va a llevar algunas horas, pero merece la pena porque lo podrás disfrutar durante toda la vida. Como ya conté en el post de los “7 motivos de peso para querer un álbum de boda”, en unos años habrá ganado un valor altísimo y, en el futuro, se convertirá en un tesoro para tus hijos y nietos.
Vamos a ver todos los trucos para crear tu álbum de bodas de forma profesional:
Antes de empezar a diseñar el álbum, te recomiendo que elijas las fotos y las metas en una carpeta específica. Llámala “Fotos seleccionadas para el álbum”, o algo así. Selecciona algunas de tus favoritas y también otras que ayuden a entender el contexto de lo que estás mostrando. Por ejemplo, para contar la parte de la ceremonia, en vez de empezar de forma abrupta y mostrar a los novios ya sentados en la iglesia o el lugar donde se celebre, yo lo que hago es añadir alguna foto donde se vea a la novia bajando del coche, otra recorriendo el pasillo y una o dos encontrándose con su futuro marido y saludándose. Podríamos decir que son fotos de transición para hilar una parte del día con otra.
Como ya he comentado en otros artículos, suelo elegir entre 140 y 200 fotos si se trata de una boda completa donde he estado unas 11 o 12 horas fotografiando. El número de páginas con el que suelo crear los álbumes es 50.
Elegir las fotos puede ser un quebradero de cabeza, sobre todo si tu fotógrafo te ha entregado una cantidad muy grande. Te recomiendo que, si te cuesta decidir, metas fotos de más en tu carpeta de seleccionadas y, una vez te pongas a insertarlas en el álbum y a diseñar, hagas algunos descartes.
Por si te sirve de ayuda, este es el número de fotos que habitualmente incluyo para cada parte del día:
Ahora toca ir añadiendo las imágenes al álbum de manera que cuadren con el número de páginas. Esto hay que planificarlo, al menos mentalmente. En mis inicios, era frecuente que después de llevar unas horas diseñando me diera cuenta de que iba por la página 34 y todavía no había terminado de contar la ceremonia. Entonces, pensaba, “madre mía, solo me quedan 16 páginas para terminar de mostrar la ceremonia, la sesión de pareja, el cóctel, etc.… imposible…”.
Hoy en día, no tengo ese problema ya que sé, más o menos, cuantas páginas dedicar a cada parte del día dependiendo de cómo haya transcurrido la boda. Más abajo, te dejo el desglose para que te hagas una idea.
Antes, quiero recordarte algo que ya mencioné en el artículo sobre cómo debe ser un álbum de boda; la primera página del álbum es la contratapa (la parte trasera de la tapa frontal) y la considero la página 0. Aunque el programa de maquetación de mi proveedor permite insertar fotos, siempre la dejo en blanco y empiezo a añadir contenido en la página 1:
Este es el desglose por páginas:
Nota: en las ceremonias civiles, la salida de la ceremonia suele ir antes que las felicitaciones y las fotos de familia.
¿Qué pasa si el número de páginas que va a tener tu álbum es muy diferente a 50? Obviamente, tendrás que acortar o extender algunas partes del día y dedicarles un número menor o mayor de páginas. Para cuadrar las fotos con el número de páginas puedes crear una versión modificada del desglose anterior. Si te da pereza hacerlo por escrito, hazlo al menos mentalmente y, luego, haz lo siguiente: ve soltando de cualquiera manera sobre los pliegos del álbum las fotos que hayas elegido:
Yo tengo desactivado el maquetador automático del programa para diseñar los álbumes lo que quiere decir que no hay plantillas que se apliquen automáticamente, sino que coloco cada foto donde quiero y le ajusto el tamaño manualmente. Posiblemente, el programa con el que vayas a crear el álbum tenga un sistema de plantillas que te diseñe la distribución de las fotos de forma automática o semiautomática.
La cuestión es que, en este punto de la creación del álbum, no nos debemos preocupar por el diseño. Ve añadiendo fotos a las páginas sin pararte a ver cómo quedan.
Sí, cuando hayas añadido todas las fotos, observas que te sobran páginas, te puedes permitir extender algunas partes del día y dedicarles más espacio. Si te faltan páginas, tendrás que condensar o agrupar las fotos.
De acuerdo, vamos a suponer que ya tengo todas las fotos distribuidas a lo largo de las páginas y voy a empezar a aplicar un diseño a cada pliego.
Lección número uno:
Cada pliego debe tener una temática, es decir, debe contar algo específico, de modo que abramos el álbum por la parte que lo abramos, podamos identificar perfectamente de qué trata.
En un álbum de bodas cumplir esta regla debe ser sencillo pues solo tenemos que agrupar las fotos por cada parte del día. Vamos a ver un ejemplo. La temática de este pliego es la preparación del novio:
Un momento… una de las fotos de la derecha no es de la preparación del novio, ¿no? ¡Me has pillado! Quería ilustrar lo que no se debe hacer: mezclar fotos de distintas partes del día. En realidad, sí se puede, como luego veremos, pero hay que hacerlo siguiendo unos criterios.
Aunque parece lógico que es algo que no se debería hacer, tampoco es tan descabellado. Alguien podría pensar que como este pliego trata sobre el novio, no debería quedar mal poner esa foto ahí para rellenar un hueco que se le iba a quedar vacío. Es cierto que no rompe la temática completamente, pero hay más maneras de rellenar huecos vacíos, además de que colocar esa foto ahí presenta otro problema que está relacionado con el siguiente punto.
Lección número dos:
Cada pliego debe tener armonía visual. Esto quiere decir que hay que procurar que todas las fotos que incluyamos en un pliego tengan un tono de color y una luz similares.
Este apartado es un poco más difícil de cumplir, así que no te preocupes si no puedes ponerlo en práctica siempre, no es indispensable para que tu álbum parezca profesional. Eso sí, tenlo en mente en todo momento cuando estés diseñándolo.
Voy a volver a mostrarte la captura anterior para que no tengas que subir la página:
La foto que se ha colado corresponde al inicio de la ceremonia, cuando el novio estaba esperando a que la novia entrara en la iglesia. Si te fijas, la luz es diferente al resto ya que, aunque no se ve en la foto, en el fondo había un portón grande por donde entraba muchísima claridad mientras que en las otras imágenes de este pliego hay más sombras y zonas más oscuras. Además, en la foto de la ceremonia hay unas cristaleras con tonos intensos detrás del novio que le dan a la imagen un aire muy colorido. Y, por si fuera poco, el novio está mirando a la cámara.
¿Qué provoca todo eso? Que la foto destaque muchísimo con respecto a las demás. Llama excesivamente la atención y atrae demasiado la vista.
Conclusión: esa imagen rompe en gran medida la temática (el novio vistiéndose) y destroza la armonía visual.
Vamos a quitarla y a buscar otro diseño para las fotos de la página derecha:
Eso está mejor, ya no hay ninguna foto que trastoque la temática. No obstante, como habrás observado, he convertido dos de ellas a blanco y negro porque quiero comentarte otra cosa: para mantener la armonía intacta hay que intentar evitar mezclar fotos en blanco y negro con otras en color.
Lo sé, a veces es complicado aplicarlo porque es posible que tu fotógrafo solo te haya dado la versión en blanco y negro de una foto que te gusta mucho. En ese caso, podrías probar a convertirlas todas a blanco y negro. Muchos programas de maquetación te permiten hacerlo fácilmente.
¿Qué pasa si las dejo mezcladas? Visualmente, el pliego no luce nada mal, pero la vista tiende a irse a las fotos en color mientras que las que están en blanco y negro pasarán más desapercibidas y tendrán menos protagonismo.
Por tanto, las siguientes dos versiones serían las que consideraría definitivas y cualquiera de ellas quedaría perfecta en tu álbum de bodas:
Dicho todo lo anterior, otro consejo: fíate de tu intuición.
Fíjate en esta captura:
La había preparado para mostrarte un pliego donde todas sus fotos coinciden perfectamente en una temática (los novios y los invitados bailando durante la barra libre), pero donde la armonía estaba rota ya que, las fotos de la izquierda se hicieron de día y las de la derecha se tomaron de noche usando un par de flashes colocados en las esquinas sobre unos soportes, es decir, un tipo de luz totalmente diferente que le da a cada grupo de fotos un look distinto.
Sin embargo, para mi sorpresa, las fotos de ambas páginas funcionan bien entre sí y, aunque tengo la sensación de que destacan un poco más la de la derecha, mi intuición me dice que resultado final es aceptable, a pesar de que la lógica me decía que no lo iba a ser.
Lección número tres:
Experimenta por tu cuenta y decide lo que te gusta y lo que no.
¿Cuándo es justificable romper el orden cronológico de las fotos?
A veces, es aceptable situar fotos en el álbum en un orden distinto al que se tomaron durante el día de la boda. A bote pronto, me vienen 3 casos a la mente donde hay un salto de tiempo bastante considerable entre la toma de las imágenes:
En los datos internos de las fotos puedo ver que la foto de la izquierda la hice a las 13:10h, tras la ceremonia y la de la derecha a las 17:27h, justo antes del baile en la finca donde tuvo lugar el convite. Hay más de 4 horas de diferencia entre una y otra. Cronológicamente no cuadran porque ocurrieron muchísimas cosas en ese periodo de tiempo. Sin embargo, creo que es más que razonable mostrarlas en un mismo pliego pues sí que coinciden en temática y en estética.
No solo eso, sino que las dos fotos tienen algo más en común: el sentimiento, es decir, lo que transmiten, ya que ambas tienen un aire romántico. Ten esto muy en cuenta cuando estés diseñando tu álbum.
De las 12 fotos, 6 las realicé alrededor de las 18:10h y las otras 6 un par de horas más tarde. En esas 2 horas, tuvieron lugar el corte de la tarta, el baile nupcial y el lanzamiento del ramo. En el álbum final del cliente sí que representé todos esos acontecimientos por orden cronológico porque tenía páginas suficientes.
El pliego de arriba podría haber formado parte de la versión definitiva del álbum de esta pareja en caso de que, por el motivo que fuera, no hubiera dispuesto de tantas páginas y hubiera tenido que condensar todas las fotos de los invitados bailando en un par de ellas.
Hubiera sido aceptable ya que todas las fotos transmiten el mismo sentimiento, coinciden en temática y tienen la misma estética pues están tomadas en el mismo sitio y con la misma luz (flash), así que hay armonía entre ellas.
Por curiosidad, te desvelo a continuación cuáles son las 6 fotos que realicé más temprano:
En definitiva, puedes combinar en un mismo pliego fotos realizadas a distintas horas si lo haces de manera disimulada y siempre que tenga sentido.
Imagina que queremos diseñar un pliego con 3 fotos concretas en un determinado orden, sea porque nos gusta así y las hemos colocado manualmente o porque el programa de maquetación nos ha sugerido esa plantilla. El pliego nos queda de esta manera:
A la foto de en medio le ocurre algo que hay que evitar a toda costa: el pliegue central cruza el ojo de la novia, lo cual distrae bastante. Es más, yo diría que es visualmente incómodo de mirar.
Para este ejemplo, estoy usando un álbum de formato horizontal, pero pasaría lo mismo si fuera cuadrado o vertical.
Sobre todo, al usar un número de impar de fotos para diseñar un pliego, es frecuente que el programa de maquetación nos sugiera plantillas donde alguna foto es atravesada por el pliegue central.
Así que, intenta por todos los medios que esa línea no pase por el ojo o la boca de una persona y, si es posible, que tampoco cruce su cabeza.
Entre las soluciones que podemos aplicar para arreglar este problema está la de buscar otro diseño para el pliego, sea quitando o añadiendo alguna foto o con el mismo número de fotos, situando 2 en la página izquierda y 1 en la derecha, por ejemplo:
Pero si nos empeñamos en usar esas fotos, en ese orden y con el diseño de la captura inicial, hay un truco que siempre me funciona: si hacemos zoom usando el propio programa de maquetación, la imagen seguirá ocupando el mismo espacio, pero podremos moverla para ajustarla a la posición que queremos. Te lo muestro con este vídeo de 15 segundos para que te quede más claro:
Aquí el resultado final donde se aprecia que el pliegue central del álbum ya no atraviesa el ojo ni la cabeza de la novia:
Este concepto se usa frecuentemente en películas y series. Es muy típico que, para introducir una escena, muestren primero un plano general de la ciudad desde un helicóptero o un dron, luego un plano más cercano del edificio donde están los personajes, y entonces se inicia la escena con diálogos, acción o lo que ocurra. Y, durante el desarrollo de esa escena, suelen mezclar planos más abiertos donde se ve toda la habitación o la oficina con otros más cerrados donde se ve muy de cerca la cara de los personajes, sus manos o algún objeto relevante.
A la hora de diseñar tu propio álbum puedes aplicar el mismo truco: combina en un mismo pliego fotos donde se vea la amplitud del lugar con otras donde se muestre a las personas de cerca y, finalmente, algunas donde sus caras, sus manos u objetos importantes, como los anillos, ocupen casi toda la foto o gran parte de ella.
Vamos a ver un ejemplo:
Los planos cerrados funcionan especialmente bien en momentos emotivos. Una foto con bastante zoom en la cara de una persona llorando suele transmitir más sentimientos que si a esa persona se le ve de lejos. Esto también lo aplican constantemente en el cine.
Por cierto, no hace falta usar esta técnica en cada pliego. De hecho, muchas veces no podrás porque no tendrás las fotos apropiadas o porque no te convencerán. No pasa nada, no es indispensable, pero, si puedes, incluye al menos una foto general del lugar de la ceremonia y otra foto del lugar de la celebración en algún punto del álbum. Reparte también a lo largo del álbum imágenes con mucho zoom a algunos objetos importantes, a las caras u otras partes del cuerpo.
Hasta hace no mucho, solía caer con frecuencia en un descuido que hacía que interpretar un pliego pudiera ser algo lioso. Buscando ejemplos en álbumes anteriores, encontré el problema nada más abrir uno de los que miré:
El diseño luce bien, las fotos casan a la perfección unas con otras y se respeta una temática, pero… ¿Cómo se leen las fotos? ¿primero las de la página izquierda y luego las de la derecha o primero las de la fila de arriba y luego las de abajo?
Es un tanto confuso. Tuve que mirar el pliego durante varios segundos para entender en qué orden tenía que mirar las imágenes. Al final, resultó ser una combinación de ambas posibilidades: en primer lugar, hay que mirar las 3 fotos de la columna izquierda, luego las 3 fotos de la fila superior y, por último, las 3 fotos de la fila de abajo:
Por tanto, cuando tenemos un pliego con 2 o más filas de fotos y todas están a la misma distancia, podría costar distinguir si hay que mirar las fotos por filas, es decir de izquierda a derecha, o por columnas, de arriba a abajo. El ejemplo que he puesto es aún más complejo porque tenemos una columna de fotos a la izquierda y dos filas a la derecha.
Eso sí, el orden de las fotos no siempre importa, pero cuando hay una progresión y las imágenes deben leerse en un orden específico sí deberíamos buscar un diseño que facilite esa tarea.
La solución que suelo poner en práctica la mayoría de las veces consiste en separar las fotos en dos grupos para que se entienda que primero hay que mirar las de la página izquierda y luego las de la página derecha:
De este modo, tendríamos que leer el pliego como si estuviéramos leyendo un libro con texto, lo que resulta más intuitivo: primero las fotos de la izquierda por filas y luego las de la derecha:
Como ya he dicho otras veces, tu álbum de boda no solo debe mostrar imágenes sin más, sino que tiene hacerlo de manera que tenga sentido y ayude a quien lo vea a entender cómo transcurrieron todos los eventos del día.
Mi dilema referente al aspecto visual general de los pliegos
He de admitir que el primer diseño de este apartado, el que originalmente formó parte del álbum de esa pareja, me gusta más que el que acabo de crear. En general, encontrar un diseño conjunto para todas las fotos de un pliego luce mejor que separarlas en dos grupos, especialmente cuando están tan relacionadas entre sí como en este ejemplo.
En la práctica, suelo decantarme por “sacrificar” ese aspecto general en favor de la facilidad y la claridad para distinguir el orden de las fotos.
Las excepciones
Aunque lo mencioné antes y sea lógico, quiero volver a recordarte que solo hay que cuidar el orden de las fotos dentro de un pliego cuando haya una progresión y los hechos deban mostrarse en un orden concreto para que tengan sentido, lo cual aplica a la mayor parte de un álbum de bodas.
Sin embargo, hay algunas partes del día para las que el orden de las fotos no suele importar:
En esos casos donde podemos poner las fotos en el orden que queramos, podemos permitirnos el lujo de tomarnos más libertades y crear diseños, digamos, enrevesados, combinando fotos en distintos formatos, algunas más panorámicas, otras cuadradas, y otras verticales:
En este ejemplo, creo que el diseño caótico contagia el desenfreno de la fiesta de esta boda. Además, puedes mirar las fotos en el orden que quieras pues no va a interferir con su correcta interpretación.
Como he comentado ya un par de veces durante el artículo, diseñar un álbum de bodas no solo consiste en soltar en cada página unas cuantas fotos bonitas, sino que hay que hacerlo de modo que todo tenga sentido. En este apartado, voy a ir más allá y a mostrarte cómo, muchas veces, podemos hacer que las fotos trabajen juntas e incluso se “fundan” entre sí.
En el siguiente pliego, la temática va sobre discursos que algunos invitados dieron durante el convite:
Para simplificar lo que quiero enseñarte, voy a aislar la página de la izquierda donde las imágenes están situadas en el mismo orden en el que se tomaron. Estas muestran a la hermana de la novia dedicando unas palabras a la pareja. Un discurso que fue extenso, estuvo repleto de emociones y que hizo que los recién casados lloraran y rieran a partes iguales. Sus madres estaban sentadas en la misma mesa. Desde mi punto de vista, la madre del novio (vestida de naranja) estaba sentada a la izquierda y la madre de la novia (vestida de turquesa) a la derecha:
El diseño no está mal, pero hay dos cosas que podemos mejorar:
Elegí esas fotos porque quería que dos personas tan importantes para los novios tuvieran su lugar en ese pliego ya que, en los álbumes de boda, siempre intento dar bastante protagonismo a la familia inmediata.
Así que, en sus respectivas fotos, ambas madres aparecen observando el discurso, pero su mirada “se pierde en el vacío”.
¿Qué te parece si reordenamos las imágenes para corregir esos problemas?
Ahora sí, fíjate como, en las dos fotos de arriba, el cuerpo y la mirada de la madre de turquesa están orientados hacia la foto donde están sus dos hijas viviendo un momento conmovedor y como, justo debajo, el cuerpo y la mirada de la madre del novio están orientados hacia la foto donde está la pareja riéndose. Es como si las 4 fotos se hubieran fusionado en dos:
No solo eso. Si te has dado cuenta, los dos grupos de fotos que hemos creado transmiten la misma energía. El primer grupo transmite un sentimiento emotivo y el segundo de alegría.
Así que este es otro ejemplo de un caso en el que podemos saltarnos el orden cronológico de las fotos sin que la historia pierda el sentido.
Ahora, imagina que hemos creado un pliego dedicado a la llegada de la novia al lugar de la ceremonia:
Analizando la orientación del cuerpo de nuestros novios y de su mirada, esto es lo que veo:
He numerado las imágenes para facilitar la explicación:
¿Qué haría yo en este caso?
Es lo que haría y, por supuesto, lo que he hecho para que compruebes como queda. Voy a mostrarte solo la página derecha que es la que he rediseñado:
Fíjate lo increíblemente bien que interactúan entre sí las dos fotos de arriba ya que, a diferencia del ejemplo anterior donde conseguimos que las madres observaran la imagen que estaba a su lado, este caso el intercambio de miradas es de doble sentido, el novio mira hacia la foto donde está la novia y la novia mira hacia la foto donde está su futuro marido:
Vamos a ver un último ejemplo. En esta boda hice unas cuantas fotos artísticas con flash para crear un efecto llamativo con el humo. He elegido dos de esas imágenes. La de la izquierda era horizontal y la he convertido a cuadrada para adaptarla al tamaño de la página. La de la derecha fue realizada en vertical. Las coloco las dos en un pliego y queda así:
No está nada mal. No obstante, en la foto de derecha el novio está mirando hacia fuera del álbum, lo cual no es necesariamente incorrecto e incluso alguien podría decir que la orientación del cuerpo y la mirada del novio guían al espectador hacía el siguiente pliego. Y no le faltaría razón.
Personalmente, la mayoría de las veces, intento que el protagonista de una foto mire hacia el interior del álbum. Me gusta más visualmente y creo que mantiene al espectador dentro de la página o el pliego.
Así que, en este caso, podríamos sustituir la foto de la derecha por una de esa serie donde el novio aparezca mirando hacia a la izquierda o al frente, es decir, hacia la cámara.
También existe otra alternativa, que es la que he aplicado aquí y que consiste en invertir la imagen horizontalmente:
Esta opción debería tenerla cualquier programa para maquetar álbumes. En el que yo uso se llama “reflejar horizontalmente”. Precisamente, el efecto que estamos consiguiendo es que demos la sensación de que el novio se está mirando a sí mismo como si estuviera delante de un espejo.
Aunque en menor media comparado con los dos ejemplos anteriores, estas dos fotos interactúan entre sí y lo hacen de manera muy interesante.
Diseño automático por plantillas
Hasta donde sé, la mayoría de los programas de maquetación de álbumes solo tienen plantillas para diseñar por pliegos, es decir, dependiendo del número de fotos que queramos insertar, el programa nos sugiere una serie de “moldes” que abarcan las dos páginas y en los que podemos acoplar las fotos.
Imagina que quiero usar 5 imágenes. Estos son algunos ejemplos de plantillas que mi programa de maquetación me permite usar:
Por supuesto, las plantillas también podemos aplicarlas después de haber insertado las fotos.
Diseñar por pliegos usando plantillas es una manera muy, muy rápida de crear un álbum. No obstante, en la práctica, y para mi gusto, ese tipo de diseño tiene una serie de desventajas que podrían provocar ciertos problemas y es muy, muy frecuente que no encuentre ninguna plantilla que me cuadre:
Diseño semiautomático
Diseñar un álbum de bodas usando plantillas es adecuado para quien no quiere complicarse la vida y busca quitarse de en medio la tarea cuanto antes. Eso sí, no solo vale para ellos ya que algunos programas de maquetación actuales permiten aplicar una plantilla y personalizar el tamaño y el formato de las fotos de forma muy fácil. He visto a algunos profesionales usar este método y conseguir resultados excelentes.
Luego también están los que usan programas externos para crear plantillas y tienen un ejército de ellas creadas a su gusto y guardadas para usar.
Diseño manual
Vaya por delante que, muy probablemente, no te haga falta diseñar cada pliego manualmente y que, en muchas ocasiones, encuentres plantillas que te funcionen bien para las fotos que quieres usar.
En mi caso, el programa de maquetación de mi proveedor de álbumes no es el mejor a la hora de ajustar las fotos tras aplicar una plantilla, así que me he acabado acostumbrando a colocar y ajustar el tamaño de las todas imágenes manualmente y rara vez las uso. Me alegro de haber aprendido a hacerlo ya que los pliegos de los álbumes quedan exactamente como a mí me gustan.
Además, como he comentado más veces, cada pliego requiere una determinada cantidad de imágenes para mostrar lo que pasó en una parte de una boda en concreto. Dependiendo de cómo sean las fotos con las que tenemos que trabajar, deberemos buscar un diseño completamente diferente. Me refiero a si tenemos solo fotos horizontales o también alguna vertical y a si podemos permitirnos recortar algunas de ellas para ponerlas en formato cuadrado, por ejemplo. Esa última táctica la suelo emplear con frecuencia.
Otro truco que suelo usar muy habitualmente es el de diseñar por páginas en vez de por pliegos. Esto supone una gran ventaja pues podemos dividir en dos grupos las fotos que vayamos a añadir y acoplarlos a cada página como queramos.
Distribuir las fotos manualmente es una tarea compleja debido a la enorme cantidad de posibilidades que tenemos. De hecho, las opciones son ilimitadas. Te confieso que no sabía cómo plasmarlo aquí ya que, al fin y al cabo, el diseño manual se basa, más que nada, en una intuición adquirida tras muchas horas de práctica.
Así que lo que voy a hacer es ponerte un ejemplo de cómo diseñaría un pliego de varias maneras diferentes. De este modo, obtendrás ideas, descubrirás lo que se me pasa por la mente cuando estoy diseñando y aprenderás algunos de los métodos que uso que te ayudarán cuando te quedes atascado.
Supongamos que quiero mostrar la entrada de la novia a la iglesia usando 7 fotos. Las voy a soltar en el pliego y voy a empezar aplicando una plantilla de las que incluye el programa de maquetación:
A nivel global, el aspecto de este pliego no está mal, pero han surgido algunos problemas como que el orden de lectura del grupo de fotos del centro no está del todo claro y que la plantilla me ha obligado a convertir casi todas las imágenes a formato vertical dejando fuera información importante en algunas de ellas.
A continuación, le echo un ojo al resto de plantillas y no veo ninguna que me encaje. La mayoría tiene un orden de lectura enrevesado o mucha diferencia en el tamaño de las fotos:
Me planteo añadir o quitar alguna imagen y ojear qué plantillas tengo disponibles usando 6 u 8 fotos. Revisando las que hay con 8 fotos encuentro esta que creo que me puede encajar:
Añado una nueva foto (la que está en el centro de la columna derecha) y ahora me gusta más como ha quedado el pliego:
También podría probar a dejar 6 fotos y buscar una plantilla que quede bien:
No están nada mal los resultados que he conseguido usando plantillas, aunque ahora las voy a ajustar manualmente a mi gusto. Lo único que no me convence de esta última es que hay dos fotos que son mucho más grande que las demás. Mirándolas con detenimiento, observo que las podría recortar, hacerlas más panorámicas y dar a las otras cuatro un formato más cuadrado, de ese modo lograré equilibrar sus tamaños:
Bien, bien, me gusta cómo ha quedado.
Ahora voy a volver al pliego con 8 fotos de antes. Vamos a suponer que me gusta mucho el diseño, pero quiero eliminar la foto adicional que añadí (la que está rodeada de rojo) y diseñarlo con las 7 fotos que había elegido originalmente:
Ojo a este truco: voy a eliminar la foto que no quiero que esté ahí y a estirar la de arriba para ocupar su lugar:
Ahí está. Hacer esto no siempre es posible, sobre todo cuando queremos rellenar el espacio con una foto que está al lado de la que hemos borrado ya que habría que estirarla horizontalmente y convertirla en super panorámica.
Al menos tal y cómo yo lo veo, diseñar manualmente se basa en jugar con el formato de las fotos y probar distintas combinaciones para que encajen como si fueran las piezas de un puzle.
De acuerdo. Ahora un par de apuntes:
Seguimos. Acabo de darme cuenta de que en este pliego no se interpreta el orden de lectura de las fotos con la facilidad que debería. ¿Hay que ver primero las 3 fotos de arriba y luego las 4 de abajo o primero las de la página izquierda y luego las de la derecha? Podría, simplemente, separar las fotos en dos grupos, pero voy a crear un nuevo diseño de forma manual.
Creo que puede ser buena idea situar en una página las fotos de la entrada y en la otra las fotos que muestran el encuentro de los novios. Voy a devolver todas las imágenes a su formato original que era horizontal y a situarlas en sus correspondientes páginas:
Las he agrupado teniendo en mente el diseño que quiero aplicar:
Te recuerdo que, en este momento, estoy diseñando por páginas que es el método que suelo usar cuando las fotos deben seguir un orden y quiero que este se interprete sin problemas.
Voy a colocar las fotos correctamente, a ver cómo queda el pliego:
Me gusta como ha quedado. No obstante, para terminar, voy a hacer un par de cambios que se me han ocurrido. He recordado que tengo una foto del encuentro de los novios que me gusta mucho y quiero añadir:
Ahí va. En el nuevo diseño de la página derecha, he situado las dos fotos que ya estaban debajo de la que he añadido. La foto de la izquierda la he convertido a formato cuadrado. La de la derecha la he convertido a formato vertical recortando información importante, concretamente, a los invitados que presenciaban la escena, pero es aceptable porque también están presentes en las otras dos fotos. Así que esta es otra forma interesante de que las fotos trabajen en conjunto.
Para acabar con este pliego, me da la sensación de que las 4 fotos inferiores de la página izquierda están un poco pequeñas, así que presta atención a lo que voy a hacer. Fíjate primero en la imagen de arriba donde se ve gran parte del pasillo. Creo que hay demasiados bancos y esa parte de la foto se puede recortar. Lo que voy a hacer es quitarle ese trozo y un poco de la parte de superior y convertirla en panorámica:
Eso es. Esa foto funciona bastante bien en formato panorámico. Ahora tengo más espacio para aumentar el tamaño de las otras 4:
Estupendo. Solo un paso más. Voy a estirar las 4 fotos para que el alto de este grupo de imágenes sea el mismo que el del grupo de la izquierda. Como puedes ver en la línea roja que he trazado en la parte inferior, al bloque de fotos de la izquierda le falta un poco para llegar a ser tan alto como el de la derecha:
Para estirar verticalmente las 4 fotos, tengo que recortarles un pelín de los bordes laterales:
Ahí está. Creo que ha quedado perfecto.
Cómo has podido comprobar, la cantidad de combinaciones posibles es descomunal. Podría estar el día entero creando diseños diferentes para un mismo pliego.
Este concepto no es indispensable para que tus álbumes queden bien. Incluso diría que es bastante subjetivo, pero puedes tenerlo en cuenta para mejorar el aspecto general de tus pliegos y que sean más agradables a la vista.
¿Qué es el diseño simétrico y asimétrico de los pliegos?
Conseguimos un diseño simétrico cuando las dos páginas de un pliego tienen exactamente el mismo diseño, como en este par de ejemplos:
En cambio, en el diseño asimétrico tendríamos un diseño diferente en cada página:
¿Cuál es mejor?
Es cuestión de gustos, aunque, personalmente, me quedo con el diseño simétrico. En fotografía, la simetría da sensación de equilibrio. Esas dos mitades perfectas resultan muy placenteras de mirar y son, por así decirlo, fáciles y cómodas de interpretar.
Antes de continuar, observa el siguiente pliego que es una versión modificada del anterior:
Cada página tiene un número diferente de fotos y algunas de ellas tienen un formato distinto, concretamente las 3 imágenes superiores de la página izquierda las cuales transformé a formato vertical. Aun así, podríamos considerar que este pliego tiene un diseño simétrico porque los dos bloques de fotos son del mismo tamaño, es decir, ocupan el mismo ancho y el mismo alto en sus respectivas páginas.
Ahora que me fijo, podríamos mejorar este pliego dándole a las dos fotos de la fila inferior de la página izquierda el mismo formato que a las fotos de la derecha. De paso, voy a unir los dos grupos de fotos en uno solo ya que, como expliqué anteriormente, en esta parte de la boda donde los familiares y amigos felicitan a los novios tras la ceremonia el orden de lectura de las imágenes no importa:
Estupendo, este diseño me gusta más. Ahora podríamos decir que hay un solo bloque de fotos, lo que ayuda a entender que todas tienen relación entre sí mientras el diseño sigue siendo simétrico.
Finalmente, podríamos decir que existe el diseño semiasimétrico donde los dos bloques de fotos tienen un ancho diferente, pero la misma altura. En un apartado anterior creé un ejemplo del mismo:
Uso este tipo diseño frecuentemente cuando tengo que colocar en cada página un número diferente de fotos.
¿Habría alguna forma de convertir ese pliego a un diseño simétrico? De primeras no lo veo posible ya que habría que ensanchar el grupo de fotos de la izquierda o hacer el grupo derecho más estrecho. En cualquier caso, estaríamos obligados a recortar las imágenes de un modo en el que nos llevaríamos por delante información importante.
¿Deberíamos intentar aplicar la simetría en todos los pliegos de nuestro álbum de bodas?
No es necesario, en absoluto. De hecho, alguna vez he visto álbumes donde todas sus páginas tenían un diseño simétrico y, encima, era el mismo diseño, y la verdad es que tendía a hacerse un tanto repetitivo.
Es más, se me ocurre un caso en el que un diseño asimétrico sería deseable. Imagina que, por el motivo que sea, estás diseñando un álbum con un número muy limitado de páginas y tienes que incluir un par de partes del día en un solo pliego, uno en cada página. Esto también podría aplicar si hay dos eventos en tu boda que quieras que tengan su lugar en el álbum, pero a los que consideras que no merece la pena dedicarle un pliego entero.
Vamos a ver un ejemplo. Tengo dos acontecimientos de una boda que quiero mostrar en un único pliego. El primero trata sobre los novios dedicando unas palabras y entregando unos regalos a familiares y testigos durante el convite. En el segundo acontecimiento, los novios están en la terraza del hotel y van a lanzar al cielo unos globos para honrar a los familiares que ya no están. Voy a seleccionar una serie de fotos correspondientes a esos hechos y voy crear dos bloques de fotos, uno en cada página, con un diseño diferente para cada uno:
Listo. Fíjate que he incumplido la regla de la temática y la armonía: las fotos de ambos grupos tienen un look diferente y transmiten cosas distintas. Las de la izquierda tienen un aire de alegría y las de la derecha tienen un toque algo más triste. Dicho esto, a veces es lícito saltarse las normas si es por una buena causa.
Así que, en caso de que vayamos a poner en práctica esta táctica de combinar dos sucesos en un pliego, hay que aplicar un poco de lógica y no llevarlo al extremo mezclando, por ejemplo, fotos de algo que ocurrió en la ceremonia con otras de la barra libre.
Para ilustrar este punto, he creado esta absurdez de pliego con 27 imágenes:
Incluir un número de fotos tan alto en un pliego no es incorrecto, pero no es lo idóneo y voy a explicarte por qué:
Imagina que te invitan a ver un álbum de bodas, y nada más empezar a verlo te meten de golpe 25 fotos, pasas la página y te encasquetan otras 30, te vas a la siguiente y hay 20 más… se te quedaría el cerebro frito y no serías capaz de terminarlo.
Y es que, claro, ten en cuenta que ver un álbum no es como ver fotos en tu móvil donde las vas pasando de una en una. Cuando abres un pliego del álbum, se te presentan varias fotos de una vez y no las puedes poner a página completa ni hacerles zoom. Lo mismo en el futuro inventan álbumes que tengan esa función, ¿te imaginas?
Menos es más
Vamos a buscar un diseño más minimalista para el pliego anterior:
Ahora sí, hemos pasado de 27 fotos a 6 para mostrar básicamente lo mismo: a los familiares ayudando a la novia a ponerse el vestido y los complementos.
Ahora el diseño es más limpio, no tan apabullante, las fotos tienen más presencia y se disfrutan más.
Si antes de este pliego ponemos otro mostrando el maquillaje y la peluquería de la novia, además del ambiente que había que en la casa y otro pliego más justo después con algunas fotos de retrato y con los familiares ya tenemos cubierta toda la preparación para que su futuro marido vea con claridad como transcurrió todo para su amada antes de partir hacia el lugar de la ceremonia.
Reducir la fatiga visual dándole oxígeno a las fotos
Incluir tropecientas mil fotos en cada pliego no es la única manera de producir fatiga visual. También podría pasar que usemos pocas fotos por página, pero las diseñemos de manera que ocupen hasta el último centímetro del álbum:
Ese diseño es 100% aceptable, de hecho, me gusta bastante. Pero, ojo, porque si hacemos algo así en todos los pliegos podríamos saturar en cierta medida a quien vea nuestro álbum.
Por tanto, te animo a que vayas combinando diseños donde aproveches todo el pliego con otros donde dejes espacios en blanco alrededor de las fotos:
En este caso, he creado un grupo con las 6 fotos y he dejado un poco de aire alrededor del mismo. De este modo, el diseño se siente muy limpio e incluso artístico, pues da la impresión de que el borde blanco actúa como si fuera el marco de un cuadro. Además, creo que transmite que las fotos están “cómodas” dentro del pliego. Es como si, para dormir solos, nos dan un colchón de 2×2 donde tenemos espacio de sobra para repantingarnos (menuda palabrita). Nos sentiríamos en la gloria.
Por cierto, si te has fijado, en este pliego hay una progresión en las fotos y deberían ir en un determinado orden, sin embargo están todas juntas. Creo que se interpreta fácilmente que el orden de lectura es por columnas: primero hay que mirar las dos fotos de la izquierda, luego las tres del centro y finalmente la de la derecha, pero, si tuviéramos dudas y quisiéramos dejarlo claro al espectador, podríamos separar las imágenes en dos grupos, como ya hemos visto anteriormente:
Como te comentaba en el punto anterior y has podido observar, hay mil maneras de diseñar un pliego. ¡Espero que te esté sirviendo todo lo que te estoy contando!
La variedad destruye la fatiga visual
Alguien podría argumentar que aplicar el mismo diseño y el mismo número de fotos a todos y cada uno de los pliegos del álbum le daría consistencia y sería fácil de “consumir” para quien lo vea. Por ejemplo, 2 fotos en cada página posicionadas de esta manera:
No es, en absoluto, disparatado hacer un álbum con este diseño uniforme. Además, sería tremendamente fácil de diseñar. De hecho, buscando inspiración para este artículo, me topé con el post de un fotógrafo de bodas que comentaba que todos sus álbumes eran de 80 páginas con 1 sola foto en cada una.
En la práctica, asignar el mismo número de fotos y el mismo diseño a todos los pliegos presenta algunas desventajas:
Por tanto, una forma efectiva de reducir la fatiga visual es darle variedad a los diseños y el número de fotos de cada pliego. De esa forma, quien vea tu álbum mantendrá un nivel alto de interés conforme vaya pasando las páginas ya que se irá encontrando algo nuevo cada vez.
Eso sí, no hace falta que el diseño de cada pliego sea totalmente diferente al resto, podemos repetir algunos a lo largo del álbum.
Por ejemplo, para mostrar la sesión de fotos de pareja podemos crear un par de pliegos con diseño muy diferentes entre sí:
Para el pliego de arriba, he convertido las dos fotos a blanco y negro con el fin de mantener su armonía. Además, el espacio el blanco alrededor de las fotos funciona muy bien.
Colocar una foto a doble página es una manera perfecta de “romper” el diseño para darle un respiro al espectador, sobre todo si en las anteriores había una gran cantidad de imágenes. Además, produce un gran impacto visual si el álbum es de tamaño mediano o grande. Si tienes espacio suficiente, te recomiendo repartir unas cuantas fotos a doble página a lo largo de tu libro.
El pliego de arriba es real y formó parte de la versión final del álbum de una pareja. De hecho, lo usé como portada para el artículo de los 7 motivos de peso para querer un álbum de bodas.
Pues ya está, ¡has llegado al final de esta guía! ¡enhorabuena!
Estoy seguro de que has aprendido muchísimo sobre el arte de trasladar recuerdos a un libro que mucha gente disfrutará y gracias al cual seguro que recibirás un buen puñado de elogios, por no mencionar que dentro de unas décadas se convertirá en una reliquia para tu familia.
Ahora te toca experimentar y poner en práctica los conocimientos que has adquirido aquí los cuales, por supuesto, no son sagrados. Aplica tu criterio y déjate llevar por lo que crees que luce bien sin olvidar que un álbum de bodas es para toda la vida y que merece que le pongas cariño y dedicación a raudales.
Hazlo, te aseguro que no te vas a arrepentir.
Te deseo suerte en la creación de tu álbum. Si tienes dudas, déjame un comentario más abajo y te ayudo en lo que pueda.



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3 respuestas
Muy satisfecho y me ayudará bastante para el libro de fotos que tengo previsto de hacer
Gracias
Hola! te agradezco mucho la guía. Soy una recién casada , no me dedico a la fotografía y querría hacer mi propio albúm de la boda por mi cuenta. Alguna web que me recomiendes para un acabado profesional? me gustaría que la portada sea de lino, que no haya logos de la empresa, etc… Muchísimas gracias otra vez y saludos
Buenas Isabel. Ya apenas trabajo con ellos porque me cambié a un proveedor de álbumes de más categoría (solo accesible para profesionales), pero Saal Digital hace justo lo que necesitas.
Por cierto, me alegro de que te haya sido útil la guía 🙂